| Actualizado 7 de mayo de 2009 |
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Los riesgos de la telefonía móvil
Un informe de la UE pendiente de publicación advierte sobre los riesgos de las ondas electromagnéticas para la salud. ¿Deberíamos preocuparnos, qué hace la UE para prevenir estos riesgos?
Duración: 15 minutos
Desde 1998 hemos estado esperando los resultados de un estudio sobre los riesgos de las ondas electromagnéticas. La Comisión ha gastado 4 millones de euros, mientra el sector prospera con la ausencia de una legislación estricta sobre la telefonía móvil.
¿Qué hacemos con este compañero cada vez más barato? Aún no sabemos si es o no perjudicial para nuestra salud. Al llevarlos con nosotros, nos vemos expuestos a más ondas que con los microondas.
Para hablar de este tema me acompaña Frédérique Ries que está elaborando un informe sobre este asunto.
En primer lugar, todo el mundo quiere saber si se sabe ya si las ondas electromagnéticas son perjudiciales. Es la primera y la última pregunta.
He de decir que no soy yo quien debería responder. Los expertos difieren sobre esta cuestión. Nos encontramos en un ámbito lleno de rumores y los expertos que lo investigan llegan a conclusiones contradictorias. Lo que puedo decir es si existen efectos tóxicos o no. La política actual no es decidir de forma científica, sino decir que no es el sistema judicial el que debe decidir, porque el debate transcurre en el ámbito judicial. El Consejo de Estado en Bélgica y el Tribunal de Apelación en Francia han prohibido antenas y líneas de transmisión.
Ahora depende de los políticos tomar una decisión basándose en la experiencia e imponer un principio de precaución, que es lo que intento con mi informe, o al menos un principio de razonabilidad.
Seguiremos debatiendo esto después de ver el reportaje.
No, no es su teléfono móvil. Todo el mundo conoce este sonido. Lo producen las ondas electromagnéticas emitidas por los teléfonos móviles. Estamos rodeados de estas ondas y la población empieza a preocuparse.
No existe una legislación europea que obligue a los Estados miembros a adoptar medidas en este terreno. Resultado: la normativa varía enormemente de un país a otro y nos vemos expuestos en nuestra vida cotidiana. Benoit Louppe es químico especialista en el estudio de las ondas electromagnéticas.
El teléfono inalámbrico emite microondas relativamente fuertes. Aquí medimos este teléfono inalámbrico y su base. Puede medirse la densidad del campo electromagnético con el aparato que están viendo.
Otro emisor de ondas electromagnéticas es la antena de telefonía móvil. Emite menos ondas que los móviles, pero las emisiones son constantes. Estamos en Fléron, Bélgica. Esta antena se encuentra en una zona residencial. Medición: 0,6-1 voltios/metro a unos 100 m de la antena que tengo detrás de mí.
Hay 3 operadores de telefonía móvil y una antena de radio, una radio FM, por lo tanto, frecuencia modulada. Las mediciones son de 1 voltio/metro de radiación máxima. No es un momento del día de muchas comunicaciones, pero sobre las 6 o 7 de la tarde el valor se incrementa.
¿Son peligrosos los campos electromagnéticos?
La UE recomienda un máximo de 41,25 voltios/metro. Algunos países son más cautelosos. Bélgica y Grecia han fijado un límite de 3 voltios/metro.
¿Cuál es la situación real?
André Vandervorst es profesor emérito de la Universidad Católica de Lovaina y autor de varios libros sobre el tema.
Los teléfonos móviles salieron al mercado en 1994, su uso se disparó desde 1994, 1995 hasta 2000. Tendremos que esperar a 2015 para saber si este dispositivo tal y como lo utilizamos y las ondas que genera... Tendremos que esperar a 2015 para saber si provoca tumores a un nivel estadístico significativo.
Hoy en día no hay respuestas. Se están realizando estudios. El más reciente y más esperado es el estudio epidemiológico Interphone, cofinanciado por la Comisión.
Los resultados se publicarán este año, y se dispone ya de alguna información. En este estudio, se estudió a 2600 personas que padecen glioma, un cáncer cerebral con un alto índice de mortalidad. Hemos descubierto, aunque no son resultados definitivos, que la incidencia de este tipo de cáncer ha aumentado un 60 % entre las personas que utilizan teléfonos móviles habitualmente. Un 60 % en países del norte de Europa, 100 % en Francia, 120 % en Alemania. Es bastante considerable.
El vínculo entre la exposición a campos electromagnéticos y los síntomas aún no se ha demostrado científicamente. Pero estos son los hechos, y mientras no haya una respuesta clara conviene ser precavidos.
Podemos reducir la exposición a las ondas. Los móviles no se han hecho para contarse la vida. La comunicación no suele ser muy cómoda. En mi opinión, están hechos para comunicaciones breves. Con breve quiero decir uno o dos minutos.
Debe intentarse tener el menor número de obstáculos posible entre el móvil y la base cercana. Al aire libre las emisiones del móvil son menores.
Es difícil obtener la opinión de operadores y fabricantes, que no quieren dar su punto de vista y nos remiten a sus páginas Web, donde publican estudios internos, sin garantía de independencia.
Tras intentar ponernos en contacto con Nokia para obtener su opinión, recibimos este correo electrónico:
Como ya le hemos informado, Nokia no le concederá una entrevista.
Tras las quejas sobre antenas de telefonía móvil, la región de Valonia en Bélgica organizó una consulta. Incluía a operadores y residentes. Según Virginie Hess, que participó en la organización de la consulta, se da una falta de información y control.
No hay comprobaciones de conformidad sobre el terreno. Los residentes las reclaman. Controles sistemáticos antes y después.
Esto significa comprobar en un lugar determinado... cuál es el nivel de exposición. Podría haber otras antenas en las cercanías. Añadir una antena más aumentaría el nivel de exposición. Todavía hay muchas zonas grises, tendremos que esperar otros 6 años para conocer los efectos a largo plazo de las ondas electromagnéticas.
Sabremos más cuando se publique el estudio Interphone. Mientras tanto, el PE recomienda el principio de precaución. En una votación del 4 de septiembre de 2008, el PE pidió al Consejo que fuera más exigente con los niveles de exposición, lo que demuestra que el tema no deja a nadie indiferente.
En el reportaje queda claro que no tenemos resultados de los estudios científicos.
Se inició un estudio muy importante en 1998 del que todavía no tenemos resultados. ¿Por qué?
Tendrá que preguntarle a Interphone. La Comisión ha invertido 4 millones de euros en este estudio y no parece haber mucha prisa por obtener resultados, ni ninguna sorpresa de que aún no los tengamos. Los resultados pueden diferir entre los Estados miembros, pero no es motivo para posponer los resultados.
El profesor belga nos recuerda que en los resultados preliminares ya demuestran bastante conocimiento y pruebas. La Universidad de Tel Aviv habla del cáncer de la glándula parótida. El profesor menciona 2600 casos de glioma, aunque yo no soy una experta. Como he dicho al principio, no soy una científica experta.
Se dice que tendremos que esperar a 2015, el plazo fijado por la OMS. La OMS también está esperando a 2015. Es cierto que un cáncer tarda 15 años en desarrollarse.
Pero no debería impedir que los políticos tomen medidas. Se ha hecho en varios Estados miembros. Mientras seguimos esperando a que los expertos se pongan de acuerdo, es hora de poner en marcha medidas preventivas.
¿Por ejemplo?
Reducir los límites máximos. Nos guiamos por una recomendación de 1999. En 10 años las nuevas tecnologías han evolucionado mucho. El mundo ha cambiado mucho desde 1999. Internet, WiFi, telefonía inalámbrica, no solo el GSM, estamos expuestos a todo un cóctel de ondas electromagnéticas. Los límites se fijaron en 1999 y no se han revisado. Es absurdo. Debemos seguir el ejemplo de Bélgica, Luxemburgo, Polonia, Grecia. Incluso algunas ciudades van más allá. En Salzburgo, el límite es 0,6, no 41, la recomendación europea.
No debe impedir que los políticos tomen medidas. La Comisión Barroso no ha hecho gran cosa en 5 años. La falta de publicaciones de Interphone y la falta de coherencia presupuestaria todavía no se han abordado. Existe una especie de... Colaboro estrechamente con la Comisión, pero, si se me permite decirlo, se da una especie de inercia. Por no decir algo peor. La inercia es, desde luego, reprensible.
¿Y la industria? Hay enormes intereses en juego. ¿Se ha puesto en contacto con la industria?
Sí, por supuesto.
No fue fácil entrevistarles.
Sí, he visto que no quisieron concederles una entrevista. Nos reunimos con los operadores europeos principales. El informe no les gusta, eso desde luego. Me lo han dicho en varias ocasiones. Incluso recibí una carta en concreto muy agresiva.
Llevo 10 años aquí, así que he trabajado en temas polémicos con anterioridad. La normativa REACH, sobre aditivos alimentarios... Había una gran presión. Con la normativa sobre pesticidas también. Pero nunca había recibido una carta tan feroz.
Parece que el sector del GSM, una industria importante, se comporta como las empresas de tabaco hace 20 años en EE UU, cuando negaban que el tabaco supusiese una amenaza, y luego tuvieron que reaccionar.
En este caso, no hacen comentarios.
Ya hemos tenido un debate acalorado con diferentes puntos de vista. Muchos dicen que no quieren esperar a que sea demasiado tarde, como con el amianto o el tabaco. Pero no olvidemos que el tabaco, aunque es una fuente de placer para algunos, yo no lo sé porque no fumo, es un elemento tóxico. En el caso del GSM, conectar a las personas es muy valioso en nuestra sociedad. Sería difícil prescindir de ello, sobre todo en lo relativo a la seguridad. No puede compararse al tabaco.
Pero la falta de reacción política ante algo que afecta a todos los ciudadanos recuerda a los debates y las tragedias que ya hemos vivido. No queremos cometer los mismos errores.
¿No cree que mientras esperamos a las conclusiones científicas fiables, Europa podría lanzar campañas de información y fijar directrices? No hay ninguna.
Así es. Solo tenemos recomendaciones del Consejo y la Comisión, porque es un tema que sigue siendo de competencia nacional. La reacción de los grupos de presión son bastante elocuentes. Es importante, sobre todo para reflejar las opiniones en el Parlamento. Queremos aumentar las comunicaciones, la información, la educación... Queremos prohibir las promociones que ofrecen minutos gratis. ¿Cómo pueden ofrecer minutos gratis cuando no sabemos lo peligroso que es?
En su informe, menciona que las empresas de seguros se han adelantado a todo el mundo y han excluido de las pólizas de responsabilidad civil las enfermedades que podrían estar asociadas al uso de los móviles.
Podría argumentarse que las empresas de seguros no son legisladores europeos y que no son necesariamente profesores que analicen el tema desde un punto de vista científico, pero, con todo, a veces nos llevan la delantera. Todo contribuye a dar la alarma y por eso debemos ponernos en acción.
Esta legislatura está llegando a su fin. ¿Continuará siendo una prioridad o se convertirá en una de las máximas prioridades?
Desde luego. Aún no tenemos los resultados de Interphone, así que supongo que saldrán durante la próxima legislatura. Nosotros seguiremos luchando, porque es nuestra obligación. Pero creo que debería fijarse el límite europeo de 3 voltios/metro. Se aplica en 9 Estados miembros y deberíamos seguir su ejemplo.
Nos veremos durante la próxima legislatura para hablar de ondas. Muchas gracias.
Ha sido un placer.
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