| Actualizado 20 de mayo de 2009 |
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Los paraísos fiscales europeos en la lista gris
Luxemburgo, Austria y Bélgica figuran en la lista gris de la OCDE, que incluye a los países que todavía no cumplen íntegramente las normas sobre fiscalidad. Los eurodiputados debaten las repercusiones de las normas de la OCDE sobre Europa.
Duración: 17 minutos
Hola, y bienvenidos al Debate. Soy Mark Rogerson. El tema de hoy: los paraísos fiscales. Los líderes de la reunión del G-20 en Londres declararon orgullosos: ‘La era del secreto bancario ha terminado’. Primero, la guerra contra el terrorismo; ahora, contra los intereses no declarados. La comisión económica y monetaria del Parlamento pidió un intercambio total de información sobre el interés de las cuentas de ahorro para 2014, y el fin de los paraísos fiscales. Pero ¿qué tiene que ver todo esto con la recesión? Para hablar de ello, John Purvis, conservador, presidente de la Comisión Económica y Monetaria, Jean-Paul Gauzès, del PPE-DE, que está en la misma comisión, y Fernand Grulms, presidente de Luxemburgo for Finance, una agencia financiera de Luxemburgo. Antes, veamos una de las cuestiones más enojosas de los paraísos fiscales: las listas de supuestos culpables.
Los líderes de los países más ricos del mundo son todo sonrisas mientras celebran los resultados del G20. Entre las propuestas, una lista mundial de paraísos fiscales elaborada con ayuda de la OCDE. Es una indexación que ya ha dado fruto, al menos sobre el papel. Hoy, no se permiten paraísos fiscales en ningún país. Los últimos países de la lista negra, Costa Rica, Uruguay, Filipinas y Malasia, han prometido colaborar con la OCDE en casos de fraude y evasión fiscal. El resultado: estos países han pasado a la ‘lista gris’. Acompañan a otros 38 que se adhieren a las normas fiscales internacionales pero no las cumplen del todo. Esta lista de 38 ha sido muy mal vista.
¿Debe un país como Bélgica demostrar su valía?
Para salir de la lista, estos países deben firmar los convenios de intercambio de información fiscal. La ‘lista gris’ de la OCDE ha provocado la furia de muchos países de la UE como Luxemburgo, que se encuentra en ella junto con Mónaco y Liechtenstein. El primer ministro, Jean-Claude Juncker, denunció vacíos en la lista y a tres estados de EE UU, Delaware, Wyoming y Nevada como evasores. Muchos han criticado la ‘lista blanca’ de la OCDE, que incluye conocidos exilios fiscales como China o las Islas del Canal. Ahora, los ministros del G20 decidirán las sanciones para los que no colaboren. No se espera una decisión antes del fin de 2009. Casi 8000 millones de euros anuales acaban en turbias zonas financieras; esto representa la mitad del flujo financiero mundial.
John Purvis, ¿debemos eliminar del todo los paraísos fiscales?
No.
¿Por qué no?
Porque suponen un buen freno y competencia para los ministros de economía de los países industrializados. Les encanta subir los impuestos siempre que pueden. Es bueno para fomentar la iniciativa, la innovación, los negocios y que la gente trabaje más duro que los impuestos sean bajos, limitados. La competencia de los países que gobiernan bien sus asuntos y se mantienen dentro de los límites es buena para otros países, incluido el mío.
Jean-Paul Gauzès, ¿debemos librarnos de los paraísos fiscales?
Depende de a qué se llame paraíso fiscal. Si es un sitio donde los impuestos son bajos pero honestos y leales, entonces es elección de ese país y no hay motivo para eliminarlo.
¿No es ‘paraíso fiscal honesto’ un contrasentido?
No. En lenguaje normal, un paraíso fiscal es donde hay malversación de fondos, o donde se evita pagar impuestos. Hay que distinguirlos. Hay estados que eligen una fiscalidad baja pero no son paraísos fiscales. Una forma de paraíso fiscal reprensible es cuando el sistema de ese país permite la evasión fiscal. El dinero que normalmente tributaría en su país de origen se sustrae de ese régimen fiscal de manera impropia.
Fernand Grulms, ¿se siente como una especie amenazada?
El G-20 le persigue. Me entristece lo que pasó en la cumbre del G-20. Creo que la OCDE demostró falta de gobierno. Puso en la picota a países miembros suyos sin discusión previa. Pero lo peor es la UE. Los representantes de la UE, de la Comisión y de los grandes países permitieron que otros países europeos - sus aliados- acabaran en listas grises, negras u otras. Me parece una regresión de la UE.
Veamos un ejemplo. Pensemos en el jefe de un cartel de la droga que tiene millones de dólares de dinero obtenido ilegalmente. Lo mete en algún banco. Es dinero negro, ilegal.
¿No tienen las autoridades derecho a perseguir ese dinero?
Estoy de acuerdo si hablamos del dinero de las drogas. Luxemburgo fue el primer país de Europa, en 1989, que penalizó el blanqueo de dinero del narcotráfico. Pero puedo decirle que hay países que están en la lista blanca donde no hay... mecanismos básicos.
¿Por ejemplo?
Sabemos que hay jurisdicciones de EE UU donde se puede crear una empresa de manera anónima y nadie sabrá nunca quién es su beneficiario económico. Los que están al frente del movimiento harían bien en gestionar antes sus problemas internos.
Jean-Paul Gauzès, ¿hay relación entre el secreto bancario y los paraísos fiscales?
¿O son dos cuestiones totalmente distintas?
Creo que hay cierta confusión entre ambas. Un paraíso fiscal, en el mal sentido de la palabra, es un sitio donde se puede evitar dar dinero a la administración. Lo que ha dicho nuestro amigo luxemburgués es cierto. Los países de la UE han creado mecanismos contra el blanqueo. Si vamos a cualquiera de esos países con dinero en efectivo o si tienes dinero pero no puedes explicar exactamente de dónde proviene, el banco lo rechazará.
¿Corre la Eurocámara peligro de ignorar esta distinción entre el secreto bancario y los paraísos fiscales? Meten ambas cosas en el mismo saco.
La crisis económica parece haberse convertido en un pretexto estupendo para atacar los paraísos fiscales. No tienen nada que ver con la crisis económica, no la provocaron. Hasta podrían suponer una solución, pero no la provocaron. La queja de otros países con impuestos altos es que compiten y les quitan dinero. En la UE, con sus acuerdos tributarios originales, dimos la opción de retener impuestos o intercambiar información. La retención de impuestos ha subido al 35% o lo hará pronto. El 35% sigue siendo una contribución fiscal bastante alta. Los fondos tomados por Luxemburgo se repatrían al país de residencia del contribuyente. Acaba en el país donde está el residente. Puede que no sea el 45% o 50%, como Darling quiere ahora que paguen, pero pagan un montón de dinero.
Habla de competencia entre jurisdicciones tributarias. Algunos dirían que así un país socava la política fiscal de otro. Sabemos lo que pasó cuando el dinero pasó de Alemania a Luxemburgo. Los alemanes dirían ‘los luxemburgueses socavan nuestra política fiscal’.
A mí no me lo parece. Hemos acordado que hay un nivel tributario del 35%. Tal vez debería cambiarse a otro nivel, pero el 35% es un tope perfectamente razonable. Nuestra experiencia en el Reino Unido es que si cobras demasiados impuestos, la gente se marcha o no trabaja. Se retiran y no emprenden negocios arriesgados, o lo que sea.
La Eurocámara les tiene en su punto de mira. No sólo a Luxemburgo, sino a todas las zonas con impuestos bajos.
¿Están dispuestos a claudicar?
Apoyo totalmente lo que dice John Purvis. La UE a veces se comporta como si fuéramos los únicos del mundo. Si hablamos de competencia, hablamos obviamente de competencia entre estados miembros. Si declaramos que no queremos capital en la Unión Europea, llevémoslo entonces a Singapur, Dubai, Hong Kong o EE UU. Esa gente recibirá encantada nuestro dinero.
¿Cuál es el mensaje del Parlamento a sus ciudadanos? La gente de la calle no puede utilizar paraísos fiscales. No ganan lo bastante. Miran a los banqueros y a los peces gordos que utilizan los paraísos fiscales. ¿Qué se hace para el hombre de la calle?
Los paraísos fiscales son una noción ajena para el ciudadano normal. No tienen medios para poner su dinero en países de tributación baja ni pueden llevarse el dinero fácilmente, no vale la pena. Con el sistema actual, todos miran a lo que tiene el vecino. Hay un debate perpetuo sobre el dinero. Los salarios de los directores, o los comisarios y diputados de la UE, gente que me pregunta lo que gano. Cuando se lo digo, dicen que ha de ser más y no digo la verdad. Hay una especie de envidia relacionada con esta crisis. Creo que la mayoría en el Parlamento, porque se va a someter la cuestión a voto para ver si una enmienda permite la continuidad de los dos sistemas, con la retención de tributos o el intercambio de información. La enmienda de la retención se dejará seguramente de lado. ¿Por qué? Porque es una manera populista de decir a los ciudadanos: ‘tranquilos, los que se aprovechan ya no podrán hacerlo’. ‘Estamos creando mecanismos para asegurar una mejor justicia’. La cuestión es si golpearemos donde se debe. ¿No paralizaremos la inversión y el crecimiento? La opinión mayoritaria de la Eurocámara está a favor de una regulación severa para los países con regímenes fiscales favorables, al menos aquellos que permiten una más fácil evasión fiscal. La derecha y la izquierda están de acuerdo.
Volvamos al secreto bancario, distinto de la cuestión de los paraísos fiscales. El G-20 dijo que la era del secreto bancario ha terminado. ¿Es así?
Todos los tipos de infracciones fiscales se perseguirán en el futuro,
¿Las violaciones?
Sí, las violaciones. Al principio, ciertos países, Suiza, Luxemburgo, Austria, sólo informaba ante una infracción fiscal del código penal, lo que se llama delito fiscal. Ahora también se incluye el fraude fiscal, tras aceptar las normas de la OCDE. Así, todos los países deben tener las mayores garantías para obtener de sus socios toda la información sobre sus ciudadanos sospechosos de fraude fiscal. El secreto bancario seguirá existiendo, pero habrá más información en cuanto a la administración fiscal.
Jean-Paul Gauzès. ¿Ha muerto el secreto bancario? ¿Debe hacerlo?
Comparto el enfoque de mi compañero. El secreto bancario existirá siempre para las cuentas de los ciudadanos. Protege la privacidad, tenemos el derecho a poseer siempre y cuando la posesión sea legítima. Lo que desaparecerá es la negativa a informar cuando se sospecha fraude. El secreto como protección contra las autoridades fiscales ha terminado, pero no el secreto bancario en sí.
¿Puedo decir algo?
Adelante.
Me preocupa la sociedad de la vigilancia que estamos creando. Tenemos cámaras por todas partes, si vuelas, tienes que enviar datos: lo que comes, datos familiares, religión. Ahora se meten con nuestras cuentas de banco, cada penique que entra y sale. Surgen preguntas de esta intrusión y vigilancia gubernamental sobre las libertades civiles. La gente tiene derecho a la confidencialidad, pero sin tolerar el fraude, las evasiones y las actividades delictivas. Tenemos que decidir dónde está el límite entre nuestras libertades civiles, confidencialidad, derecho a la intimidad y el derecho del estado a intervenir, vigilar y controlar.
Es la crisis económica la que lo guía todo.
Las limitaciones económicas y financieras dominan la legislación. Aunque el secreto bancario no es la causa de la crisis, como bien señala el Sr. Purvis. Es cierto que la crisis cuestiona muchos puntos de vista y creemos que no saldremos de la crisis como entramos en ella, lo que plantea muchas cuestiones. Los ciudadanos pidieron esta igualdad que a veces es un poco formal, pero que se justifica.
Muchas gracias. No hay tiempo para más en esta edición del Debate. Gracias a nuestros invitados y a ustedes por vernos. Hasta la próxima.
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